Con la reciente publicación de la normativa ISO 3941:2026 la clasificación de los tipos de fuego queda como sigue:

  • Clase A: Sólidos orgánicos (madera, papel, tejidos, brasas).
  • Clase B: Líquidos inflamables (gasolina, alcohol, parafinas).
  • Clase C: Gases inflamables (butano, propano, metano).
  • Clase D: Metales combustibles (magnesio, sodio, aluminio).
  • Clase F/K: Aceites y grasas de cocina.
  • Clase L (NUEVA): Fuegos electroquímicos derivados de baterías de litio (patinetes, bicicletas, móviles). 

Se ha añadido una nueva, Clase L para incendios en baterías de ion-litio. Esta nueva categoría aborda los retos de la electromovilidad y el almacenamiento energético, caracterizados por alta densidad energética y embalamiento térmico. Se mantienen las clases tradicionales A, B, C, D y F, actualizando sus criterios. 

¿Por qué una nueva clase? Se ha determinado que estos fuegos son electroquímicos. A diferencia de las clases tradicionales (A, B, C…), los fuegos de Clase L tienen una densidad de energía mucho mayor y una tasa de crecimiento de incendio (RHR) explosivamente rápida, lo que hace necesario una profundización en las técnicas de prevención y extinción. Son de especial interés algunos aspectos como la necesidad de refrigeración prolongada, más crucial que la extinción inicial, y la posibilidad de emisión de gases altamente tóxicos. 

Si pensamos en clave de Prevención de Riesgos Laborales, los técnicos que colaboren con empresas en las que puedan darse fuegos de esta clase, cada vez más numerosos, deberán realizar de manera adecuada la revisión de la preceptiva evaluación de riesgos, medidas de emergencia (Art 20) , así como la correspondiente Planificación Preventiva, además de adecuar los contenidos de las formaciones a los trabajadores.

Desde ERGASIA ya hemos implementado estos cambios en nuestra estructura técnica para que todos nuestros clientes puedan estar al día.