Contagio por inhalación: Cuando una persona estornuda o tose, emite unas gotitas que pueden contener el virus. Si estas gotitas son respiradas por otra persona, se contagiará. Las autoridades sanitarias (des de la OMS, a las propias de nuestro país) han confirmado que estas gotitas no sobrepasan en ningún caso más de 1 metro y medio de distancia, por lo tanto, el contagio por este mecanismo se puede evitar simplemente con el distanciamiento. No hace falta mascarilla de protección respiratoria, si puede distanciarse. De hecho, los médicos recomiendan no llevar mascarilla, porque genera una falsa sensación de seguridad, y la gente no se preocupa de guardar la distancia, estando por tanto más expuestos al contagio. También se debe tener en cuenta que la mayoría de mascarillas no son útiles para evitar contagios (las quirúrgicas, las de ropa, y las sencillas de polvo llamadas FFP1 no son útiles para la gente sana, sólo las deben llevar las personas contagiadas). Las eficaces son las FFP2 y FFP3.

Contagio por contacto: Una persona que está contagiada puede  dejar el virus sobre una superficie (mesas, pomos de puerta, mobiliario, etc.) con las gotitas de su tos, o bien con las manos cuando primero se ha tocado la nariz y después toca estos objetos. El virus del COVID-19 puede sobrevivir encima de estas superficies unas cuantas horas. Si durante este periodo de tiempo, otra persona toca estos objetos con las manos, el virus pasará a estar en sus manos, y cuando esta persona se toque la nariz o la boca o los ojos, el virus se transmitirá de su mano a la nariz, i por esta vía accederá directamente al interior del cuerpo, contagiando a este.

En ningún caso el virus puede atravesar la piel de la mano, si no hay ninguna herida abierta. Por eso, disponer de guantes no cambia el sistema de contagio, porque si la persona lleva guantes i toca el objeto que contiene el virus, el virus pasará del objeto al guante, y del guante a la nariz o la boca de la persona, cuando este se toque. Por este motivo es necesario lavarse las manos continuamente (con guantes o sin ellos) , sobre todo cuando se acaba de tocar objetos que han podido ser tocados por otras personas, y los guantes solo serán útiles cuando inmediatamente los cambiemos cada vez que toquemos un objeto que esté posiblemente contaminado.